Y por si las moscas...

Los relatos coitales están registrados a nombre de la autora. Incluso los malos relatos. De lo que no sea ella quien escribe, se mostrará el nombre y de ser posible el link. Una vez aclarado el punto, y esperando que si copian algún escrito tengan la delicadeza de darle la autoría, pásenle y que siga el desgreñe.

martes, 27 de julio de 2010

Blografía...




Borges dice que la derrota tiene una dignidad que la victoria no conoce. Haciendo cuentas, a mis treinta y tantos años sé que han sido más los fracasos que los triunfos. Qué más da: Enmedio de tantos desvelos, me ha dado tiempo para reposar.

¿Y ahora? Ligera, volátil, briosa, dispuesta a soltar mi rienda y desvanecerme entre tactos.

TIC-TAC-TO... TIC-TAC-TO... TIC-TAC-TO... TIC-TAC-TO...

Bañarme, dejando que el agua caliente me relaje. El vapor me envuelve lento. Me froto. Pienso en él. Entonces la esponja toma la forma de su barba. Y su barba se pasea entre mis senos, mi vientre, mis muslos. Abro los canales y mi mano ya es su mano. La ducha es el mar. Su recuerdo coral y mi cuerpo es suyo. Me toco. Contracciones. Abro mi boca y cierro los ojos. Poco a poco se limpian las lágrimas, el rencor. Su ausencia se desvanece. Me duele y no me detengo. Quiero tener un orgasmo sin él, para él. Quiero que se entere que no importa cuántos kilómetros nos separen: Lo tengo cuando me dé la gana. Finalmente el agua fría, que siempre nos vuelve a la realidad. Salgo desnuda y sin secarme, reposo en la cama. Miro el techo hasta quedarme dormida. Me despierta el frío. Son las dos de la mañana y no llega. Sí, lo extraño. Quiero que entre a casa y sienta las sábanas húmedas, mi cuerpo desnudo y tembloroso, que me reconozca y me cuente qué tal su día, sus conflictos, el metro, la gente, los clientes. Necesito que me pregunte qué tal estoy yo y relatarle a detalle el motivo de mi resfrío... Por si quiere participar en mi fiesta.

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Me siento frente a la computadora. Necesito escribir. ¿Algo erótico? Me late. Monto mi blog y le doy rienda suelta a la imaginación. Puta madre, qué puerca imaginación tengo. Literatura erótica, necesito literatura erótica... Horrendo. Todas son damitas, mujeres esculturales que se describen a sí mismas como tímidas y del montón. Todas encuentran un moreno ojiverde pitudo que las seduce en el cuarto de fotocopiado -es decir, TODAS las oficinas tienen cuarto de fotocopiado-. Todas están ocupadas y las agarran por detrás. Todas sienten el miembro erecto tras sus nalgas. Todas lubrican antes de bajarse los calzones. A todas las penetran sin pedirles permiso y todas tienen un orgasmo colosal. Desde luego, al siguiente día, todas actuarán como si no hubiera pasado nada y al final de la jornada laboral, a
todas les dirán -susurrándoles al oído y sin que nadie se entere- que las esperan en el cuarto de copias. ¿Es que todas tenemos ese sueño? ¿Tan limitantes somos todas?

Al carajo. No quiero hablar de erotismo. Coño, vagina, culo, pito, verga... Al César lo que es del César y al sexo sin excepciones. Nada de novelitas: Fornicar y amar no es sinónimo. Hacer el amor sólo es un aforismo. Vaya pues, mi primera entrada.

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